Introducción: el aumento de la presión intraocular (PIO) sigue siendo el factor de riesgo modificable e individual más importante para el desarrollo ulterior de glaucoma, una enfermedad ocular crónica silente, pero con consecuencias irreversibles e incapacitantes.
Descripción: se estableció un Plan de Prevención del Glaucoma para incrementar la concienciación acerca del problema de la población trabajadora protegida por la Sociedad de Prevención de Ibermutuamur y aumentar el conocimiento epidemiológico acerca del mismo.
Objetivos:
- Valorar los niveles de PIO en población trabajadora.
- Identificar a aquellos trabajadores con valores de PIO elevados.
- Estudiar la asociación entre diferentes variables demográficas, clínicas y los valores elevados de PIO.
- Establecer un protocolo para la prevención primaria de glaucoma en la población trabajadora.
Metodología: diseño observacional transversal basado en una estrategia de investigación que aprovecha el itinerario natural de los trabajadores en vigilancia de la salud. Se utilizó para la medida de la PIO un tonómetro de aire Reichert AT 555 en una muestra de 5.436 trabajadores y un cuestionario para la evaluación de hábitos de salud, antecedentes personales y familiares de relevancia.
Resultados: un 6,8% de los trabajadores presentaron niveles elevados de PIO (>21 mm Hg) en alguno de los ojos (IC 95%: 5,4-6,6). El 91,1% de estos trabajadores no conocían con anterioridad a la exploración realizada la existencia de dichas alteraciones. Los valores de PIO elevados se asociaron en los análisis bivariados con ser hombre (7,8% vs. 5,7%; p = 0,002), con la edad (<30 años: 4%; 30-39 años: 5%; 40-49 años: 6,7%; 50-59 años: 10%; 60 años o más: 14,7%; p <0,001), usar gafas de cerca (10% vs. 6,1%; p <0,001), tener antecedentes personales de PIO elevada (28,8% vs. 6,3%; p <0,001), hipertensión arterial (11,1% vs. 6,1%; p <0,001), hipercolesterolemia (8,6% vs. 6,3%; p = 0,005), hipertrigliceridemia (10,9% vs. 6,4%; p <0,001), hiperuricemia (11% vs. 6,6%; p = 0,008), cardiopatía isquémica (17,1% vs. 6,7%; p = 0,009) y ronquidos (8,3% vs. 6,4%; p = 0,023), contar con antecedentes familiares de hipertensión arterial (10,9% vs. 6,4%; p <0,001) y PIO elevada o glaucoma (17,1% vs. 6,7%; p = 0,009). Tras ajustar por sexo y edad: usar gafas de cerca (OR = 1,35; IC 95%: 1,03-1,77; p = 0,03), los antecedentes personales de hipertensión arterial (OR = 1,48; IC 95%: 1,12-1,95; p = 0,005) e hipertrigliceridemia (OR = 1,54; IC 95%: 1,11-2,13; p = 0,01), y los antecedentes familiares de hipertensión arterial (OR = 1,50; IC 95%: 1,20-1,88; p <0,001) y PIO elevada o glaucoma (OR = 2,23; IC 95%: 1,61-3,08; p <0,001) siguieron asociándose de manera significativa con valores elevados de PIO.
Conclusiones: la evidencia epidemiológica obtenida indica la necesidad de establecer un protocolo de detección precoz de las alteraciones de la presión intraocular en la población trabajadora, ya que la mayoría de las personas con este problema no conocen su existencia. Por otra parte, los datos revelan la importancia que reviste la puesta en marcha de programas de prevención primaria del glaucoma, con especial atención a determinados grupos de riesgo, como son los hombres, trabajadores de mayor edad, con antecedentes personales de hipertensión arterial e hipertrigliceridemia y antecedentes familiares de glaucoma e hipertensión arterial.
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