Hablar de medicina y enfermería del trabajo es, sin lugar a dudas, hablar de las dos especialidades sanitarias de mayor impacto social.
La medicina y enfermería del trabajo atienden a las necesidades sociosanitarias del segmento productivo de la sociedad, es decir, a la población activa. Esto hace que sean dos disciplinas en constante progreso y que, en proyectos formativos, tengan dos claros determinantes:
- El determinante científico, es decir, el conocimiento de la epidemiología y la clínica de la enfermedad.
- El determinante social, representado por el desarrollo de la protección social, normativa laboral del progreso tecnológico y desarrollos económicos.
La adecuación del ejercicio de la medicina y enfermería de empresa a un rol social dependerá de la medida en que el proyecto formativo profundice en habilidades científicas, vinculadas a un ejercicio eficaz y conocimientos sociales y normativos determinantes de un ejercicio profesional eficiente.
La determinación de las competencias en medicina y enfermería del trabajo es el punto angular en la definición del proyecto formativo ya que éstas son el eje vertebral en el que confluyen todos los esfuerzos docentes y académicos.
Los momentos críticos en la formación en medicina y seguridad del trabajo están representados por:
- Formación de pregrado.
- Formación especializada.
- Formación continua como estrategia formativa.
El curso superior de Medicina del Trabajo muestra los fundamentos científicos y el marco normativo en el que se desarrolla el ejercicio profesional y palía la deficiencia existente en pregrado. Transmite al inicio del período formativo los hechos diferenciales de la Medicina del Trabajo. No sólo se enseñan conocimientos sino que se inicia la formación del residente en otros valores.
En el ámbito de la formación continua, es necesario desarrollar herramientas de captura de información que nos orienten sobre cómo investigar para conocer las necesidades en materia de formación continuada de los profesionales sanitarios dedicados a la prevención de riesgos laborales, sobre todo aquellos de USL, ya que suelen estar relativamente al margen de los sistemas de formación continuada del SNS.
Desde el ISCIII existe una línea de investigación específica dirigida a recoger entre los propios profesionales en activo sus inquietudes e intereses, a fin de valorar la pertinencia de programar o promover actividades que les satisfagan.
Las oportunidades de mejora en formación continua y especializada marcan un futuro prometedor en salud laboral que debemos aprovechar y que determinarán el quehacer de los futuros especialistas de la salud laboral.