El síndrome de
burnout es una patología derivada de la interacción del individuo con unas determinadas condiciones nocivas del trabajo que pueden ser por causas de exposición a riesgos psicosociales, organizativos o de ordenación del trabajo en los entornos de demandas de servicio humano. Se trata de un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal que se puede dar entre individuos que trabajan con personas, que condicionan una respuesta al estrés laboral crónico integrada por actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja y hacia el propio rol profesional, así como por la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado. Esta respuesta ocurre, con frecuencia, en los profesionales de la salud, y en general, en profesionales de organizaciones de servicios que trabajan en contacto directo con los usuarios.
Objetivo: estudiar la prevalencia de los factores de agotamiento emocional, en los profesionales del DCCU de Huelva y relacionarlo con el perfil de los profesionales.
Población y muestra: todos los profesionales del Dispositivo de Cuidados Críticos y Urgencias de Huelva que aceptaron participar en el estudio: 16 médicos, 16 enfermeros y cinco celadores conductores.
Metodología: estudio descriptivo transversal. Se utilizó el MBI (
Maslach Burnout Inventory), que plantea al sujeto una serie de enunciados sobre sus sentimientos y pensamientos en relación con el trabajo. Esta formado por 22 ítems que se agrupan en tres factores: de agotamiento profesional, despersonalización y realización personal en el trabajo. El cuestionario se les pasó a los profesionales en el Reconocimiento Médico Laboral Periódico del año 2010 de forma individualizada. Este cuestionario clasifica el nivel de
burnout en bajo, medio o alto, y la relación es dimensional.
Resultados: en nuestro estudio, un 43% de los encuestados presentó una subescala de agotamiento emocional alta (mayor o igual a 27), una subescala de despersonalización media (6-9) y un una subescala de realización personal media (34-39). Otro 43% presentó una subescala de agotamiento emocional medio (19-26), despersonalización media (6-9) y realización personal baja (menor de 33). Un 14% presentó agotamiento emocional bajo (menor de 19), despersonalización media (6-9) y realización personal baja. Respecto a las categorías, los médicos son los más afectados por la subescala de agotamiento personal; en un 100% de los casos presentan niveles altos, mientras que la despersonalización y la realización personal están en la media. En la categoría de enfermeras, destacan el agotamiento emocional alto equiparable a la categoría de los médicos, mientras que si bien la despersonalización es alta, la realización personal es baja. En la categoría de los celadores, el agotamiento emocional es bajo, mientras que la despersonalización es media y la realización personal es baja.
Conclusiones: en nuestro estudio, destacan que el agotamiento emocional, que puede considerarse como la pérdida de recursos emocionales y la sensación de estar saturado y cansado emocionalmente por el trabajo, es alto en todas las categorías, mientras que la despersonalización que definiría la respuesta fría e insensible hacia las personas atendidas es baja en el personal sanitario y media en el no sanitario. La subescala realización personal que describe síntomas de competencia y eficacia en el trabajo es alta en la categoría de los médicos y baja en el resto. Ante todo esto, se hacen necesarias medidas organizativas y de motivación a los profesionales con el fin de disminuir, sobre todo, el agotamiento emocional con el fin de no entrar en rango alto de
burnout con alto grado de agotamiento emocional y despersonalización, y bajas de realización personal.
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